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Towerrunning: Un nuevo deporte extremo
El cielo es el límite

Cada vez más atletas y corredores practican uno de los deportes más exigentes del mundo: el towerrunning Un deporte donde se queman miles de calorías, se suda, se llora y se suben muchísimas escaleras a toda velocidad.

Subir escalones es algo común y corriente. Para muchos es una forma de incorporar el ejercicio a la vida cotidiana. Sin embargo, para otros significa una competencia extraordinaria, una actividad extrema en la que se rompen records y se lleva el cuerpo a nuevos límites. Hablamos de los deportistas que practican towerrunning<, uno de los deportes que cada vez tiene más adeptos a nivel mundial. Ellos se juntan con un solo objetivo: subir a toda velocidad cientos de escaleras de los edificios más altos del mundo. Esta práctica, cuyo motto es “más alto, más rápido y más fuerte”, nació en la década del setenta entre grupos de atletas o asociaciones de corredores y deportistas que querían entrenar y mantenerse entre competencias.

Rocky lo hizo
Las reglas son simples: el interesado debe subir las escaleras del edificio designado a toda velocidad. El corredor que se cansa o colapsa, pierde, y triunfa el que llega a la cima en el menor tiempo posible. Suena sumamente sencillo, pero es realmente difícil y en eso coinciden la mayoría de los que practican esta actividad como el broker de seguros y aficionado al trote, el británico Ed McCall, quien resumió así su experiencia para el diario inglés "The Guardian": “No es tan placentero”.
Su hijo, Colin, con quien practica este deporte también, añadió en la misma publicación: "Al terminar mi primera carrera vomité en un basurero y mis rivales me saludaron con un hi-5. Pero piensen en la cosa más dolorosa que jamás hayan hecho y multiplíquenla por diez”.
Las escaleras siempre han servido a los atletas para hacer ejercicios e incluso algunos se impulsan de los rieles para trabajar el torso. Una de las imágenes que nos recuerdan los orígenes de este deporte pertenece a la película "Rocky", donde el personaje que interpreta Sylvester Stallone sube las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia para entrenar; “con ‘Rocky’ se asienta esto de correr con esfuerzo y se reafirma con la fiebre de los steps que fundó Jane Fonda; es el concepto del esfuerzo vertical”, redondea Enrique Prochazka, filósofo, escritor y montañista, además de cultor de este nuevo deporte.
Hoy en día se realizan más de cien carreras de towerrunning en todo el mundo.
Una de las más conocidas se hace cada año, desde 1978, en el Empire State Building de Nueva York. Allí se reúnen cientos de deportistas del mundo entero para subir 86 pisos y pisar 1,576 escalones. Este año el ganador fue Thomas Dold, de Alemania, que terminó la carrera en diez minutos y siete segundos. Otra competencia que cobra popularidad es Taipei 101. Aquí el reto es subir 2,046 escalones. En su última edición, el australiano Paul Crake subió 91 pisos en diez minutos. Este año el que gane tendrá que batir ese récord.

¿Cómo hacer carreras?
En general las carreras de towerrunning son organizadas por grupos de corredores y también por motivos caritativos. COSAS conversó con Gonzalo Rodríguez Larraín, deportista y fundador de Perú Runners, quien cree que la razón de ser del towerrunning es el reto, “lo que sí demuestra esta actividad es que el hombre no tiene limitaciones, pero no es una actividad para todos. Está en el grupo de actividades de las ultramaratones, carreras en el desierto donde el deportista busca mejorar marcas y busca nuevos retos, como la carrera más fría del mundo o la más extrema”. Rodríguez Larraín piensa que el tower es una practica única en el mundo, “es una expresión sui géneris del correr; es aceptable como deporte, pero no es recomendable para todo deportista. A veces es más un espectáculo, pero lo rescatable es que logra que se tome conciencia de que hacer deporte es algo positivo”. En eso coincide con Enrique Prochazka: “el towerrunning es más un evento en este momento, porque es mediático. Es decir que un deporte hoy en día para funcionar tiene que ser mediático, tener auspiciadores, aparato promocional y un lema o una causa caritativa que lo respalde. La sociedad necesita de este tipo de eventos, pues permite promocionar el deporte”.

 

Tener físico
Sebastián Wurster, de Alemania, creador de www.towerrunning.com, una de las pocas páginas en internet dedicadas a este deporte, conversó con COSAS y dijo que los eventos relacionados con subir escaleras no tienen que ser tan extremos, “muchos de los eventos del tower permiten que se suban las escaleras a paso lento y sin correr. Otros eventos organizan sesiones de entrenamiento antes de la carrera oficial.
En todo caso, antes de intentar, es mejor consultar a un especialista para evaluar el estado físico y evitar una experiencia desagradable”.
Sin embargo, una pregunta nos ronda. ¿Cuáles son los beneficios del towerrunning o es suficiente correr en superficies planas? Sebastián Wurster, fanático de esta práctica y graduado en medicina, responde: “Es sentido común llegar a la conclusión de que subir escaleras quema el doble de calorías en el mismo tiempo que correr en una superficie plana. Correr o subir escaleras logra que trabajen los músculos de los glúteos, del fémur y de las pantorrillas, además de fortalecer la resistencia cardiovascular”. Wurster nos invita a subir escaleras para probar los beneficios sin necesidad de competir en una carrera. Wurster sigue de cerca todas las competencias que se realizan en el mundo y ha creado un ranking de campeones en su página web. Él quisiera que el towerrunning se convierta en un deporte olímpico.
Por el momento ya se realizan olimpiadas no oficiales del tower, pero es improbable que este llegue a tener ese status oficial, “el comité olímpico es muy celoso de los deportes que incorpora y se toma unos 20 años para aprobar el ingreso de un nuevo deporte, así que falta bastante tiempo para ver el futuro del “towerrunning“, anota el montañista Enrique Prochazka.

Más cerca
El towerrunning ya llegó a Sudamérica y se practica en Chile, así que le preguntamos a nuestros entrevistados si pronto se realizarán este tipo de carreras en Perú. El fundador de Perú Runners cree que sería posible hacerlo en nuestro país cuando haya edificios más altos o se cuente con la promoción necesaria. Enrique Prochazka sugiere que se realice en el edificio del Hotel Marriot de Lima, que tiene 35 pisos, o que se usen ambientes naturales también, “se trata de una actividad urbana, pero creo que en el Perú, donde no hay tantos edificios, podríamos aprovechar que tenemos tantos cerros o escaleras naturales como las de los Caminos del Inca”. En todo caso Gonzalo Rodríguez Larraín y Enrique Prochazka aceptan el reto y están dispuestos a participar de la primera carrera tower que se dé en el Perú.
Otras competencias conocidas son la de la torre Sears de Chicago y el edificio CN de Toronto. Pero hay eventos especiales que no necesariamente se realizan en el interior de estructuras urbanas, como una carrera en Suiza, donde se trepan 11,674 peldaños al aire libre, o un evento en Radebeul, un pueblo alemán, donde suben 397 escaleras cien veces para igualar la altura del Monte Everest.
Así escoja subir por el interior de un edificio, escaleras en exteriores, un cerro o las escaleras de su casa, la idea es seguir trepando como lo hace Enrique Prochazka, que no espera una carrera para seguir haciendo lo que le gusta: “al margen del evento, lo recomendable es incorporar esto a tu vida. Yo, con mi maletín y mi terno, opto por subir las escaleras, así no estoy esperando a nadie y no hago cola. Por eso prefiero ir por la escalera”.

 

Por Natalia Tarnawiecki.

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